DÉJATE ATRAPAR POR SU VOZ (Rimer Delgadillo)
La gente, pues,
estaba dividida a causa de Jesús. Algunos querían llevárselo preso, pero nadie
le puso las manos encima. Cuando los guardias del templo volvieron donde los
sacerdotes y los fariseos, les preguntaron ¿por qué no lo han traído? Los
guardias contestaron: nunca hombre alguno ha hablado como éste. Los fariseos
les dijeron: ¿también ustedes se dejaron engañar? (Evangelio según San Juan 7, 43-47)
En nuestro diario vivir, al igual que los soldados
escuchamos voces, muchas voces y a menudo quedamos fascinados y atrapados en
muchas de ellas. ¿Cuáles son esa voces? Serán quizás las canciones que
escuchamos a diario, los discursos de cualquier índole, las novelas, animes,
series, películas,… voces que nos invaden y no necesariamente transmiten algo
edificante, más ahora con las tecnologías tan avanzadas en redes y
comunicaciones.
La voz de Cristo para muchos, se ha quedado atrás, no
porque haya perdido fuerza, sino porque nuestros oídos se han hecho a un lado y
han preferido escuchar otras voces. ¿Qué ha hecho posible tal cambio? ¿Qué nos
ofrecen esas otras voces? ¿Cómo puedo volver a escuchar la voz de Cristo y que
implica hacerlo? Son preguntas fundamentales.
El punto de partida es, lo que implica escuchar la voz de
Cristo y esto es abandonar el pecado, su voz es siempre un llamado a la
conversión, lo cual es un gran desafío porque la conversión tiene que ser
total, en todas nuestras áreas de la vida, social, familiar, afectiva, sexual,…
Más al contrario, las otras voces no nos piden mucho, a nivel general que nos
quedemos quietos, ser marionetas, zombis, de todo los que nos dicen, lo peor de
todo esto es que nos gusta, o eso es lo que nos hacen creer a menudo, con todo
esto han dejado a un lado algo muy importante que es cuestionarnos y tener
criterios.
Es lo que hicieron los soldados en la lectura, ellos fueron capaces de ir en contra corriente desafiaron la orden de sus superiores sin temor. Porque la palabra de Dios tiene vida, como decía el apóstol Pedro: ¿a quién iremos Señor? tú tienes palabras de vida eterna (Jn 6,68).
¿Y tú seguirás haciendo más de lo mismo? Acostumbrado a
lo fácil, a tus comodidades, anclado en tu zona de confort, te has preguntado
¿qué es lo que realmente escuchas? Es interesante ponerse a pensar y analizar
las voces que nos llegan, muchas de ellas pasan a ser verdades absolutas sin
pasar por ningún filtro o validación. Más aún, en este tiempo de crisis
sanitaria a nivel global, esas voces nos han llegado a enfermar y nos han hecho
presas del pánico y del miedo, de estrés, ansiedad, depresión,… en muchos
casos, debilitando nuestro sistema inmunológico y volviéndonos más vulnerables
a otras enfermedades.
Todo esto nos pone a tener mucho cuidado con todo lo que escuchamos,
al respecto, un filósofo griego llamado Sócrates del año 470 a. C. decía que
todo lo que decimos debe pasar por tres filtros y pues se lo podría aplicar con
lo que escuchamos de igual modo; el primero es la verdad: ¿estas absolutamente
seguro de lo que dices o te dicen es
cierto? El segundo es la bondad: ¿es algo bueno lo que vas a decir o lo que
escuchas? Tercero la utilidad: ¿será útil lo que vas a decir o lo que escuchas?
Si lo que deseas decir o escuchar no es cierto ni bueno, e incluso no es útil,
para que decir o escuchar.
Si al escuchar una voz, o ser uno mismo la voz de algo o
alguien, siendo ésta un medio de comunicación, la cual lleva un contenido que
tiene la función de transformar a quien lo recibe. Ahora bien ¿los mensajes que
recibo que efectos están teniendo en mí? Me están haciendo ser una mejor o peor
persona, me está ayudando a seguir a Cristo Jesús o me están alejando, es decir
¿A dónde me llevan o guían? Te invito a reflexionar y cuestionarte ati mismo.
Jesús dice: mis ovejas
escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen (Jn 10,27) ¿cómo hacer
posible eso? oír la voz de Cristo y seguirlo. Es relativamente sencillo, para
oír a alguien, tienes que sentirte atraído, admirarlo a él, así como cuando te
enamoras de alguien, buscas saber más de esa persona. Para eso, tienes que
empezar a conocerlo y eso será posible leyendo la Biblia, donde está su voz
hecha palabra; claro, eso implicará una vida de oración, fe,
constancia y paciencia. Porque como decían los soldados, nunca hombre alguno ha
hablado como él y yo agregaría, nunca nadie ha hecho cosas como él y su voz no
pasará jamás.
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