El atrevimiento de obedecer a Dios en medio de la Crisis (Néstor Martínez)

Yahveh dijo a Abram: “Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición” (Génesis 12, 1-2)

En el inicio de la historia del pueblo de Israel, el Señor toma la iniciativa para comunicarse con Abram, recordándole que es creación suya, que no está abandonado a su suerte, sino que Él está pendiente porque es fruto de su amor y que no lo va abandonar por ninguna razón. Ante esta certeza de la presencia de Dios en la humanidad en cualquier situación de la vida, incluso en esta pandemia del covi-19, podemos decir con convicción junto a San Pablo “si Dios está con nosotros ¿Quién contra nosotros?”(Rom 8,31), convicción que nos llevará a experimentar y darnos cuenta de que si ¿habrá algo en este mundo que nos separe del Amor de Dios? (Cfr. Rom 8,39). En vista de que Dios continúa buscando comunicarse con nosotros, ahora que estamos en casa y viviendo nuestra cotidianidad de una manera muy particular, ¿será que vamos a detenernos a escucharle y atrevernos a obedecer?

Abram se detuvo para escucharle al Señor, aunque no fue del todo de su agrado, porque el Señor le dijo con claridad: “vete de tu tierra, y de tu patria y de la casa de tu padre”. Básicamente el Señor le pidió a Abram dejar su tierra, su patria y la casa de su padre; pero, ¿no es todo eso lo que una persona busca en este mundo? ¿Acaso hay otra cosa más importante que todo eso? Abram comprendió que efectivamente sí hay alguien más importante que todo eso, obedecer al Señor. A sus setenta y cinco años de despojó de todo ello y salió dejando su tierra, su patria y la casa de su padre. Por tanto, si has tenido la disponibilidad de escuchar al Señor en medio de esta pandemia, Él te está pidiendo en primer lugar despojarte de tus seguridades que te están esclavizando y te impiden avanzar, pero sobre todo te privan de experimentar la bendición de Dios.

Abram no cayó en la desesperación del cambio que iba a experimentar, sino que creyó en su palabra, porque el Señor a la orden de salir de su casa, le hizo la promesa de mostrarle la tierra a donde debía dirigirse, pero no solo eso, sino que también iba hacer de él una nación grande y darle su bendición. Efectivamente, Dios no falla a sus promesas y Abram por su obediencia fue bendecido, y así se ha convertido en el padre de la Fe para toda la humanidad, el padre de una gran nación. Abram tuvo la valentía de creer en la promesa del Señor en medio de la crisis porque vio una oportunidad para crecer, y nosotros en esta crisis ¿tendremos la valentía de creer en la promesa del Señor  dejándonos sacar de nuestras seguridades y dejándonos llevar a una tierra nueva y así recibir su bendición? O ¿seguiremos confiando en nuestros propios razonamientos como hasta ahora, e incluso cuando pase la pandemia nuestra vida seguirá siendo todo lo mismo?

La respuesta de fe de Abram no solo es beneficiosa para él, sino también para los demás, porque al ser bendecido, se convierte en una bendición para los demás. Abram obediente a la orden del Señor atravesó la crisis con la certeza de que Dios estaba con él y con sus sufrimientos aprendió a obedecer y fue aumentando su fe, y así, se convirtió en una bendición para toda la humanidad.

Abram nos enseña  a ser una bendición, gastando nuestra vida obedeciendo al Señor y no guardándonos por miedo a perderla, y esta pandemia es para eso, para crecer en la fe examinándola. Depende de cada uno, ¿aún quieres seguir esperando y guardándote por miedo a lo que podría ocurrir? O ¿quieres tomar la decisión de ser un atrevido obedeciendo a Dios para gastar tu vida en la prueba y ser así una bendición para los demás?


Comentarios

Entradas populares de este blog

Necesitamos ser más INSOLENTES (Cristian Molina)

Pedro Casaldáliga: amigo de Dios y defensor del pueblo (I) (Juan José Tamayo - infoLibre)

La SENSIBILIDAD, una chispa que nos mueve (Rimer Delgadillo)